lunes, 9 de septiembre de 2013

¡¡¡Salud y muy felices 100 años Doña Nélida!!! - 09-09-2013


¡¡¡Salud y muy felices 100 años Doña Nélida!!!
1913 – 2013

Hoy se cumplen 100 años de una persona encantadora, virtuosa, de profundos valores, con una vasta cultura y una memoria prodigiosa. Podríamos agregar decenas de calificativos más, pero nunca sabríamos decir todo de esta MAESTRA -con mayúsculas- ejemplar. 
Incontables son las entrevistas en su domicilio desde hace años -de conversación formal- que ha mantenido quien escribe con esta maravillosa mujer, sobre Historia local y regional o de temas diversos sobre los avatares de las cosas de la vida; siempre fue y es un placer escucharla, nada tiene desperdicio. 
Con una formación sólida y una dialéctica envidiable, respondía a nuestras inquietudes con una claridad y precisión realmente sorprendente en detalle.

Doña Nélida, es historia viviente de nuestro pueblo, como pocos pueden dar testimonio preciso; inclusive cuando nuestra querida Villa Elisa ni siquiera tenía todavía organización civil, es decir cuando esto era una aldea de caseríos dispersos sobre unas verdes lomadas. Aclaro que en nuestra ciudad, las grandes transformaciones de organización -plazas edificios- como hoy la conocemos se van a producir recién a partir de la década de 1930 en adelante. En concreto, todas las edificaciones de las Instituciones Públicas -Municipalidad, Registro Civil, Correo, Juzgado, Policía entre otros- estaban en lugares diferentes como están dispuestos en el presente.

Por último, porque no terminaría más con lo mucho que tendría para decir, vamos a compartir con Ud. lector sólo una de las tantas curiosidades que le hemos preguntado a Doña Nélida.
Como sabemos, fue una gran deportista, en su tiempo practicaba tenis, estamos hablando década del treinta. Charlando sobre esa disciplina, a quien escribe le surge una pregunta: ¿De qué estaba hecho el encordado de las raquetas ya que el nylon por esos años no había sido inventado todavía?. Claro, la intriga era cómo resistía el saque y devolución de la pelota el material que se usaba. 
Ante la pregunta -un poco descabellada quizás- pero pregunta al fin, Doña Nélida me miró muy concentrada y me contestó: “Las que usábamos nosotros estaban hechas con intestino de cordero refinado"… La sorpresa no fue menor.

Además de haber sido reconocida “Ciudadana Ilustre" en el 2006, asimismo recibió -como debía ser- los reconocimientos en lo deportivo y del mismo modo en su querida Escuela Nº 20 “Bernardo Monteagudo” un aula lleva su nombre. 

Para todos aquellos que no la conocen, compartimos a continuación una modesta biografía para honrar su nombre como simple tributo.
• La Señora Nélida Lombardini de Jáuregui nació el nueve de septiembre de 1913 en Paysandú, República Oriental del Uruguay, hija de padres uruguayos y nieta de abuelos italianos. Es la mayor de cuatro hermanos. Se casó en 1935 con el Sr. René Saúl Jáuregui y tuvieron un solo hijo, actualmente tiene 3 nietos y 8 bisnietos. 
• En Paysandú vivió hasta el año y medio. Ppr una acentuada pobreza en ese país, su papá, Pedro Lombardini, que era sastre, es invitado por un hermano que vivía en San José para que venga a Villa Elisa, ya que no había personas con ese oficio. Así es que se radican definitivamente en nuestra ciudad en 1915.
• En 1921 comienza sus estudios primarios en la Escuela Nº 20 “Bernardo Monteaguado”. Luego ingresa a la Escuela Normal de Profesores “Mariano Moreno” de C. Del Uruguay, egresando en el año 1931 con el título de Maestra.
• Regresa, y en 1932 comienza a trabajar como personal estable en la Escuela Nº 20 “B. Monteagudo” -establecimiento de sus amores-, donde desempeña su noble profesión -de alma- hasta cuando se jubila en 1961. 

¿Cuántos la recuerdan y le siguen agradeciendo todo lo que les inculcó doña Nélida? 
Fueron tres décadas de enseñanzas ejemplares a centenares de jóvenes elisenses. Nos confesaría: “Estando bien físicamente y sentimentalmente, yo veo a los chicos y me dan ganas de ir a la Escuela -está enfrente a su domicilio- y enseñarles como yo lo hacía...”. Por los datos, estamos en condiciones de afirmar que hoy es la docente más antigua que tenemos entre nosotros.
Seguidamente puntualizaremos algunas de las innumerables actividades de bien público, que llevó adelante para su pueblo que tanto quiere. Son cerca de 80 años de colaboraciones permanentes, y no sólo eso, todavía lo sigue haciendo. 
• Además del cargo en la Escuela, fue por muchos años miembro de la cooperadora ocupando la función de secretaria. También en esa institución fundó la “Cruz Roja” organizando los primeros auxilios con los alumnos.
• Igual tarea -secretaria- por un largo período, en la cooperadora del hospital “San Roque” María Aguer de Francou (madre del escritor). A esta señora, cuando falleció, fue doña Nélida la que la despidió en el cementerio.
• A mediados de 1958 formó parte de la Comisión Promotora, para la creación de una escuela de enseñanza media en nuestra localidad. Origen de lo que es hoy la E.N.S.V.E. Es la única que todavía queda en vida de aquella.
• Intensamente por décadas colaboró en la Parroquia, Organizando rifas, recogiendo las donaciones con su propio vehículo con Elsa Francou, para los festejos patronales del 8 de septiembre, en la Liga de Madres, en CARITAS en otros tantos.
• Realizó innumerables discursos, palabras en Actos, inauguraciones de monumentos, homenajes, cumpleaños de instituciones, etc.

Es una mujer de fuertes principios e ideales con una fuerza interior envidiable, pero no todo fue color de rosa para esta dama. La vida la golpeó duro cuando perdió a su esposo siendo joven. También le tocó despedir a colegas, alumnos que fallecieron de manera repentina.
Ama a su villa a quien hoy la considera “Un Emporio”, y lo que más destaca es su “tranquilidad”. 
“De mi Pueblo todo, porque Villa Elisa tiene algo de mi” nos señalaba en nuestro último encuentro, pero además nos aconsejaba: “Siempre que las circunstancias te lo permitan participa de las cosas buenas, que las auspicies, ampares, acompañes que no te vas arrepentir...”.
(Profesor Pablo Baron)
Tomamos la fotografía del escritor de este artículo junto a la Señora Nélida.